A propósito del alcohol

Por Severino Seguín (DUE)
Servicio de Digestivo y Medicina Interna
del Hospital Meixoeiro de Vigo

Hace un par de meses se me pidió que participara en unas jornadas sobre alcoholismo en Villagarcia organizadas por la asociación AREVA (tiene página web, podéis consultarla).  Acepté (me cuesta mucho decir no). Es cierto que cuando era joven formé parte como secretario de una conocida asociación de alcoholismo de Vigo y que estaba bien documentado de estos temas; participé en jornadas y llegué incluso a hacer un completo máster sobre drogodependencias, pero desde entonces ya llovió. Me motivaban en esta ocasión las ganas de colaborar y la vuelta al tema. Por otra parte, mis andanzas profesionales me han llevado a trabajar en el Servicio de Urgencias unos 10 años, y otros tantos en  el servicio de Digestivo, por lo que conozco muy  de cerca las consecuencias de las intoxicaciones agudas por alcohol y del consumo excesivo a largo plazo (que no es tan largo). Pues bien, aceptada la invitación había que ponerse a la faena. Unos 40 días en el desierto: leí todo lo que pude y más. Creo que siempre saque fruto de todo lo que preparé a conciencia (siempre lo suelo hacer así). No puedo decir lo mismo (hablo del fruto) de los que me tienen que sufrir.

He de reconocer que me encanta beber un buen vino de vez en cuando y alguna que otra cerveza en épocas de calor. Pero realmente nunca supe lo que bebía; es decir, nunca supe cuántos gramos de alcohol metía en mi cuerpo y cuánto era lo prudente que debería beber y el punto de la moderación. La cosa funcionaba por sensaciones. Ahora tengo que decir que cuando bebo cuento los gramos que estoy consumiendo y me pongo límites.

Me gustaría compartir  unas cuantas obviedades. Ah, un apunte: lo que aquí se expone es prácticamente fruto del copiar y pegar; muy filtrado y reposado, sí, pero, en definitiva copiar y pegar. Quiero decir con esto que lo tenéis a vuestra disposición en muchos libros, webs, etc.

Recordemos que:

  • El alcohol es el tercer factor de riesgo más importante para la salud (tanto para la aparición de enfermedades como para la muerte prematura), por detrás del consumo de tabaco y la hipertensión arterial. Está 3 veces por encima de la diabetes.
  • El consumo excesivo de alcohol puede causar o exacerbar hasta 60 enfermedades diversas. No las voy a nombrar, aunque tentado estoy.
  • Además constituye un factor determinante de incidentes de violencia familiar y de género, de accidentes laborales y de accidentes de tráfico.
  • Muy importante: las personas que inician el consumo de bebidas alcohólicas durante la adolescencia tienen una mayor probabilidad de sufrir las consecuencias del consumo excesivo de alcohol al llegar a la vida adulta.
  • También sabéis lo de las calorías vacías y los problemas nutricionales que genera.
  • Y, por supuesto, el daño del consumo durante el embarazo y el riesgo del Síndrome Alcohólico fetal.

Pues bien, todos estos son motivos más que sobrados para tomárselo en serio.

Y como esto va dirigido a personas sanas, vamos a tratarlo desde la prevención primaria, tratando de trazar la línea entre la moderación y el consumo de riesgo.

Otro apunte:

Cuando hablamos de alcohol nos referimos generalmente al etanol o alcohol etílico (C2H5OH) por ser el constituyente fundamental de las bebidas alcohólicas. Estas son de dos tipos:

  • Bebidas fermentadas: obtenidas por fermentación de sustancias que contienen azúcar, como caña de azúcar, uva y otras frutas y cereales. Hablamos de la sidra, cava, vino y cerveza. Suelen tener menos de 15 grados de alcohol.
  • Bebidas destiladas: se obtienen mediante un proceso artificial, destilando una bebida fermentada y aumentando su concentración de alcohol puro. Es el caso de la ginebra, ron, whisky, vodka, anís, coñac, aguardiente, licores afrutados y determinados aperitivos. Su grado de alcohol suele oscilar entre 17 y 45 grados.

Vayamos al tema:

En general, el consumo excesivo de alcohol es todo consumo imprudente y sin moderación.

Según la cantidad de alcohol consumido y el daño que  produce podemos definir 3 escalas:

1) Consumo de riesgo: Es un consumo que aún no tiene consecuencias adversas (médicas, psiquiátricas, familiares, sociales, etc.) pero con alta probabilidad de que se lleguen tener.

2) Consumo perjudicial: Ya se han producido consecuencias adversas.

3) Dependencia del alcohol o alcoholismo. Además de haberse producido dichas consecuencias, el consumo de alcohol se ha convertido en una conducta adictiva.

Cada una de estas escalas se asocia a una cantidad de consumo y este es fácilmente medible.

Fórmulas para el cálculo del consumo del alcohol

Gramos de alcohol ingerido = (ml. ingeridos) x (nº grados) x (0.8) / 100

UBE (Unidad de Bebida Estándar)= 10 gr. de alcohol.

  • La primera es la fórmula más exacta para calcular el consumo real de alcohol. Se recomienda utilizarla para estudios científicos. 0,8 es la densidad del alcohol. O SEA, que 1 ml. de alcohol pesa 0,8 gramos. Un ejemplo: una copa de vino de 12 grados de 100 ml. son (100 x 12 x 0,8)/100= 9,6 gr. de alcohol.
  • En la práctica clínica es preferible utilizar las Unidades de Bebida Estándar porque son más funcionales y facilitan la detección del consumo de riesgo.

Una UBE son 10 gr. de etanol (en España), que equivale aproximadamente al contenido de alcohol etílico de una copa de vino o de cerveza. Una bebida destilada, sin embargo, sea una copa, sea un combinado, son 20 gr., o sea 2 Unidades  o UBE.

En esta tabla podemos ver algunos ejemplos de esas equivalencias:

Bebidas y su equivalencia en Unidades de Bebida Estándar (UBE)

Tipo de bebida Volumen Nº de UBE
Vino 1 vaso (100 ml)
1 litro
1
10
Cerveza 1 caña (200 ml)
1 litro
1
5
Copa 1 copa (50 ml)
1 litro
2
40

En esta otra tabla se refleja cómo el alcohol afecta de distinta manera a hombres que a mujeres, así como las distintas categorías de consumo:

Niveles de consumo del alcohol
(en Unidades de Bebida)

Niveles de consumo Hombres Mujeres
Bajo riesgo menos de 4 menos de 2
Alto riesgo 4 a 6 2 a 4
Perjudicial 6 a 10 4 a 6
Dependencia más de 10 más de 6

Podéis ver que lo que para un hombre es un consumo perjudicial para una mujer ya es consumo de adicción.

Por qué les pasa esto a las mujeres

Antes de ver por qué las mujeres tienen menos tolerancia al alcohol tenemos que comprender el proceso de su metabolismo.

El alcohol ingerido alcanza la máxima concentración en sangre a los 30 a 45 minutos. Un 10% aproximadamente evita el metabolismo y se elimina directamente por la respiración, sudoración y orina. El 90% restante se metaboliza en el hígado. Hasta que todo el alcohol consumido haya sido metabolizado, se distribuye por todo el cuerpo, teniendo efecto sobre el cerebro y otros tejidos. Una apunte aquí: el alcohol tiende a acumularse en la grasa y por ello las personas con mucha grasa toleran algo mejor el alcohol.

Las enzimas que intervienen en este metabolismo son la ADH (alcoholdeshidrogenasa), que es la más importante cuantitativamente, y la citocromo CYP2E1 que también degrada algunos medicamentos, y explicaría la interacción de tales medicamentos con el alcohol (degrada entre otros el paracetamol de manera que, según un estudio sobre este tema, dosis inferiores a 3 gramos/día asociados a consumo de alcohol pueden producir gran Hepatotoxicidad)

Pues bien, la ADH convierte el alcohol en acetaldehido, para luego formar acetato, el que a su vez será convertido en dióxido de carbono y agua.

La velocidad de metabolización o depuración  es fija para cada persona y depende de  la cantidad de enzimas que posee el hígado (NO DE LA CANTIDAD DE ALCOHOL INGERIDA). Esto explica la diferencia que encontramos en la resistencia a los efectos del alcohol entre nosotros. Tal capacidad hepática está determinada genéticamente (los asiáticos, por ejemplo, poseen menor cantidad de tales enzimáticas y se embriagan con facilidad).

Eso sí, si la velocidad de metabolización  del alcohol no se puede modificar, sí se puede la absorción de este a la sangre. Si el estómago está vacío, el ingreso  del alcohol hacia el intestino es más rápido. También los alimentos, especialmente los ricos en grasas, retardan el vaciamiento gástrico, frenando la velocidad de absorción del alcohol.

Las mujeres -que es el tema que nos ocupaba- absorben más rápidamente el alcohol alcanzando el Peak en la sangre en forma más precoz que los hombres. Poseen menos cantidad de enzimas ADH. Se estima que en el hígado de una persona adulta, de sexo masculino, sana, de 70 Kg. de peso, se puede metabolizar aproximadamente 15 ml de alcohol puro por hora. En la mujer, este proceso es más lento y solamente se metaboliza el 10 a 12 ml. de alcohol por hora. Esto explica por qué se emborrachan antes y porque el alcohol daña sus órganos antes que a los hombres.

 

Qué significa consumo de riesgo, consumo perjudicial y consumo de dependencia.

______ Consumo de riesgo ______

  • Supera los límites del consumo moderado.
  • Aumenta el riesgo de sufrir enfermedades, accidentes o trastornos mentales.
  • El consumo, casi diario, supera los 40 gr. de etanol en varones y los 24 gr. para mujeres.

No quiero ser pesado pero mirad que tratándose de mujeres, con dos vasos de vino ya estamos ahí, en consumo de riesgo.

La segunda escala de consumo (hablamos de entre 60 y 100 gramos en varones y 40 y 60 en mujeres) es:

______ Consumo perjudicial ______

  • Está afectada la salud física y/o psíquica (p.e. daño hepático o depresión).
  • No hay síntomas de dependencia.

Pero, además, en determinadas situaciones vitales en las que el consumo de alcohol está afectando a la salud, como son embarazo, cardiopatía, hipertensión, diabetes, tratamientos con fármacos que tienen interacciones con el alcohol y personas menores de 18 años… no se deben tomar bebidas alcohólicas, y si se toman, se considera también como consumo perjudicial (O.M.S., 1992) por el daño que está produciendo a la salud.

Estos son algunos ejemplos de interacción de medicamentos con alcohol.

INTERACCIÓN ALCOHOL – MEDICAMENTOS

Posible intercción con… Posible consecuencia
Aspírina Hepatotoxicidad.
Lesiones Mucosa Gástrica.
Antihistamínicos Alteración de la función motora.
Analgésicos Opioides, Barbitúricos y Benzodiacepinas Depresión respiratoria del SNC
Biguaninas (Antidiabéticos) Potencia su efecto: HIPOGLUCEMIA
Fenitoína y Fenobarbital Toxicidad (aumenta los niveles)
Rifampicina, Penicilina, Warfarina Disminuye el efecto.
Cimetidina Intoxicación etílica
Cefalosporina, Ketaconazol, Metronidazol Efecto Antabus

El alcohol tiene la facilidad de alterar el metabolismo de algunos fármacos o los propios fármacos pueden alterar el metabolismo del alcohol y producir efectos indeseados, incluso la muerte (y no es dramatismo).

En cuanto al efecto Antabus, se refiere al medicamento así denominado cuyo principio activo es el disulfiram y que se utiliza casi exclusivamente para la deshabituación del alcohol, bajo prescripción y seguimiento médico por los graves efectos secundarios que tiene. Lo que produce es una reacción tóxica a los pocos minutos de la ingesta de alcohol.

Y finalmente,

______ Síndrome de dependencia del alcohol ______

  • Impulso irresistible de consumir.
  • Dificultad para controlar el consumo.
  • Recaídas.
  • Abandono de otras actividades.
  • Tolerancia.
  • Síndrome de abstinencia.

Este último es ya un tema mayor, para otro día.

__________ ¡IMPORTANTE! __________

Cuando las personas que hacen un consumo excesivo de alcohol REDUCEN EL CONSUMO, pueden obtener un gran  beneficio para su salud.

Sin embargo, cuando se trata de personas que han desarrollado alcoholismo (dependencia del alcohol) no podrán retornar a un consumo moderado, aunque se esfuercen mucho para conseguirlo, y tendrán que optar por la abstención continuada de bebidas alcohólicas, si desean llegar a la recuperación.

Esto es muy importante y no debe llevar a engaño: cuando se trata de librarse de la dependencia al alcohol, ABSTINENCIA TOTAL. Cualquier mínimo consumo infecta de nuevo.

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Una curiosidad final:

Escribiendo esto encontré esta noticia:
“Beber dos copas al día equivale a una hora de ejercicio físico.
Prueban que el consumo moderado previene enfermedades cardiacas”

Y me acordé de otra reciente: “EL EJERCICIO INTENSO Y CONTINUADO DAÑA EL CORAZÓN”.

Porque somos profesionales podemos entender lo que subyace en cada noticia. Pero ¡caramba! ¡Hasta a nosotros nos hacen dudar!

La primera se refiere al beneficio del consumo moderado contra los ataques cardíacos, lo cual no está realmente demostrado (si están documentadas las miocardiopatías alcohólicas, por ejemplo). Y la segunda habla de un estudio realizado… ¡en ratas!, ¡en ratas de élite!, y aunque sea extrapolable al ser humano es curioso que en la misma noticia se haga esta aclaración:

“Es importante remarcar que un estilo de vida físicamente activo va asociado a una disminución de la mortalidad por enfermedad cardíaca en al menos un 30%, de manera que a mayor actividad física, menor incidencia de eventos cardiovasculares”.

¿Quién entiende a estos humanos?

Yo no pienso sustituir el ejercicio físico regular por dos copas. Y eso sí, estoy comprometido conmigo mismo a  un uso racionalmente controlado de alcohol.

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