Automedicación en la 3ª edad

Por Sandra de Dios García, Patricia Vila García y Patricia Otero González
3º Enfermería – Trabajo investigación

Índice

  1. Introducción
  2. Objetivos
  3. Material y métodos
  4. Resultados
  5. Conclusión
  6. Bibliografía

1. Introducción

La automedicación se define como la toma o administración de medicamentos o sustancias con intención terapéutica, sin la intervención de profesionales sanitarios.
Los fármacos más implicados en la automedicación son analgésicos y antiinflamatorios, laxantes, broncodilatadores, antiácidos y ansiolíticos.
Los síntomas por los que con mayor frecuencia se automedican los pacientes son dolor de cabeza, dolores osteomusculares, síntomas catarrales y gripales, molestias estomacales, estreñimiento e insomnio.

El 68% de la muestra estudiada se automedica de alguna manera; es decir, cerca de la mitad de los ancianos toma tratamientos que no son conocidos por sus médicos, con los claros riesgos de efectos adversos, reacciones medicamentosas e interacciones. Por esto es imprescindible que, en la valoración médica, se interrogue, además de la medicación pautada, por los tratamientos que tome (o tenga costumbre de tomar) el paciente por su cuenta.

El origen de la automedicación suele ser, en primer lugar, la experiencia anterior, una prescripción médica previa similar para síntomas parecidos, indicación de farmacéuticos, consejo de familiares y amigos y, finalmente, publicidad.

El porqué de la automedicación es complejo; entran en juego factores psicológicos, sociales e incluso económicos. Un individuo toma la decisión de tomar un medicamento sin consultar al médico por múltiples razones:

Dificultad de acceso a la consulta: listas de espera, falta de tiempo, dificultades para desplazarse fuera del domicilio.

Desconfianza en los profesionales médicos.

Miedo a lo que dirá el médico, a iniciar un proceso diagnóstico nuevo.

Miedo o prevención a efectos secundarios de fármacos nuevos.

Confianza en medicamentos y tratamientos ya conocidos.

Crea diversos problemas si no se tienen suficientes conocimientos. Algunas de estas complicaciones son las siguientes:

Disminuir la efectividad de los antibióticos en la persona que los toma y generación de cepas de bacterias resistentes al antibiótico, que pueden infectar a otras personas.

Intoxicación.

Interacciones.

2. Objetivos

  • Conocer el porcentaje de pacientes encuestados que se automedican
  • Saber si los pacientes tienen conocimiento acerca de los medicamentos que consumen sin prescripción médica.
  • Conocer cuáles son los medicamentos a los que recurren con más frecuencia.
  • Causas principales que les llevan a automedicarse.
  • Averiguar los motivos mas importantes por los cuales no acuden al medico antes de automedicarse.
  • Saber si son conscientes de que la automedicación puede perjudicar su salud.

3. Material y métodos:

Se trata de un estudio descriptivo.

Hemos escogido una muestra aleatoria estratificada de 100 pacientes mayores de 65 años de los cuales el 49% eran mujeres y el 51% hombres; así mismo un 44% se encontraban en el rango de 65-74 años, un 41% entre 75-84 y un 15% de 85 o más años; todos ellos ingresados en el hospital Xeral-Cíes de Vigo, distribuidos en todas sus plantas:

  • Traumatología
  • Ginecología
  • Neurocirugía
  • Medicina interna
  • Neumología
  • Urología
  • Neurología
  • Hematología
  • Oncología

Para escoger esta muestra se han tenido en cuenta unos determinados criterios de inclusión y de exclusión:

Criterios de inclusión:

  • Pacientes mayores de 65 años
  • Pacientes que acepten rellenar voluntariamente el cuestionario
  • Pacientes ingresadas en el Hospital-Xeral de Vigo

Criterios de exclusión:
Pacientes que no se encuentran capacitados para responder a las preguntas

La técnica de recolección de datos fue una entrevista directa realizada por nosotras a cada paciente

 

4. Resultados:

Una vez analizadas las encuestas y los datos obtenidos en ellas, encontramos que en la muestra de 100 pacientes:
• 32% Nunca se automedicaron
• 68% Se automedicaron en algún momento de su vida.

Mujeres Hombres
31 37
No 18 14

Dentro de los pacientes que no se automedican:

-Un 43% son hombres
-Un 57% son mujeres

 

Dentro del 68% de los entrevistados que sí se automedican:

– Un 45,5% son mujeres
– Un 55,5% son hombres

A partir de nuestra muestra estudiada, establecimos según el rango de edad y el sexo los porcentajes correspondientes a la “sí o no” automedicación:

  • 65-74 años:
    • Hombres :26
      • No se automedican: 3/26 –> 11.5%
      • Si se automedican: 23/26 –> 88.5%
    • Mujeres:18
      • No se automedican: 6/18 –> 33.3%
      • Sí se automedican: 12/18 –> 66.7%
  • 75-84 años:
    • Hombres: 17
      • No se automedican: 7/17 –> 41.2%
      • Si se automedican: 10/17 –> 58.8%
    • Mujeres: 24
      • No se automedican: 9/24 –> 37.5%
      • Sí se automedican: 15/24 –> 62.5%
  • 85 años o más:
    • Hombres: 8
      • No se automedican: 3/8 –> 37.5%
      • Sí se automedican: 5/8 –> 62.5%
    • Mujeres: 7
      • No se automedican: 3/7 –> 42.8%
      • Sí se automedican: 4/7 –> 57.2%

Estos resultados son bastante significativos; la mayoría de los pacientes entrevistados se automedican.

Sin embargo, algunos de ellos lo hacen de forma inconsciente, ya que en un principio respondían que no a la pregunta de si se automedicaban, pero su respuesta a otras preguntas revelaron que sí lo hacían, bien porque se medicaban por consejo farmacéutico o bien porque cambiaban la posología del fármaco.

Además podemos observar que la mayor diferencia se establece en los primeros grupos de edad, observando en los hombres un 11.5% frente a un 88.5%; y a medida que aumenta más la edad de los pacientes la frecuencia de automedicación es menor.
Aún así, apenas notamos diferencia entre el sexo de los pacientes, la relación entre hombres y mujeres está más o menos equiparado.

Los síntomas principales por los cuales el paciente recurre a la automedicación están reflejados en la siguiente tabla:

Cómo observamos en la tabla, el síntoma principal por el cual los pacientes se automedican es el dolor de cabeza, siendo por tanto los analgésicos los fármacos más utilizados, entre ellos la Aspirina®.

El resfriado o gripe es otro síntoma frecuente; el resto se mantienen bastante igualados.

Podemos resaltar una notable diferencia entre hombres y mujeres en cuanto a la dificultad para dormir, y cómo consecuencia de ello aumenta el consumo por parte de las mujeres de las pastillas para dormir.

Muchos de los pacientes encuestados opinan que para consumir antibióticos se debe ir previamente a una consulta médica debido a que la ingesta de un antibiótico sin una pauta posológica adecuada y controlada puede provocar que en próximas situaciones el antibiótico no actúe correctamente y por tanto éste pierde todo su efecto.

Otros motivos a los cuales hicieron referencia son: tos, dolor de muelas, infección de orina…

Así mismo, el bicarbonato y el Primperan® fueron fármacos que también nombraron con frecuencia, con relación a problemas digestivos.

En la siguiente gráfica podemos observar los motivos por los cuales decidieron no acudir al médico y tomar la medicación por su cuenta.

Destaca entre ellos la experiencia pasada, es decir el conocimiento de los efectos positivos del fármaco anteriormente hace que dichos pacientes recurran de nuevo al medicamento sin previa prescripción médica.

Un 23 % de los pacientes consultaba con su farmacéutico de confianza, mientras que el 11% prefiere el consejo familiar; por ser su cuidador principal en la mayoría de los casos; así mismo aquellos que no pedían consejo a su familia era porque creían que cada medicamento actúa de forma diferente en cada persona, y lo que puede ser bueno para su familiar, para él puede ser perjudicial.

Prospecto:
De los pacientes encuestados que si se automedican, podemos ver reflejado en estas gráficas la relación de hombres y mujeres que leen o no el prospecto antes de la toma del fármaco:

Muchos de los pacientes encuestados afirmaron que no leían el prospecto porque en ocasiones anteriores al conocer los efectos secundarios y las posibles complicaciones del fármaco decidían no tomarlo, porque a pesar de beneficiarle en sus síntomas principales creían que podía afectarle a otras zonas del organismo.

De todos los pacientes encuestados que se automedicaban (68), hemos obtenido que un 59% (40/68) eran conscientes de que puede suponer un riesgo para su salud por diversos motivos:

– Por desconocimiento de los efectos secundarios y las posibles complicaciones del fármaco.
– Por no saber establecer la dosificación el fármaco.
– Por posible alergia a alguno de los componentes del fármaco.
– Porque a cada persona un mismo fármaco nos afecta de forma diferente.

Por otro lado, un 41% (28/68) opinaban que no suponía un riesgo debido a que sus síntomas eran leves y las dosis bajas y el fármaco era muy habitual para ellos.

5. Conclusiones:

En el presente trabajo en el cual se encuestaron un total de 100 pacientes mayores de 65 años ingresados en el Hospital Xeral-Cíes de Vigo se encontró que el 68% de la muestra se automedica lo que demuestra que esta práctica es común en la población en general.

Los motivos por los cuales se automedican son varios pero destacan el dolor de cabeza y el resfriado y la gripe, por ello los medicamentos más utilizados son los analgésicos.

Respecto a la edad se concluye que a medida que aumentan los años la automedicación disminuye, todo lo contrario de lo que pensábamos previamente a iniciar este trabajo; en relación al sexo no existen diferencias significativas, por lo que no podemos determinar si son los hombres o las mujeres quienes se automedican más.

Existe controversia entre los pacientes encuestados sobre el posible riesgo de la automedicación; sin embargo esta práctica no está recomendada, puesto que los riesgos que conlleva son muchos y peligrosos

6. Bibliografía:

Firsterra

Monografías
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