Trastornos del ritmo cardíaco

Desfibrilación/Cardioversión

La cardioversión sincronizada administra una corriente eléctrica directa sincronizada con el ritmo cardíaco del paciente. La sincronización del choque con el complejo QRS evita la fibrilación ventricular ya que la corriente no se administra durante el período vulnerable de repolarización. La cardioversión se suele realizar de forma programada para el tratamiento de taquicardias supraventriculares, fibrilación auricular, flúter auricular o taquicardia ventricular estable a nivel hemodinámico.

Los pacientes con una fibrilación auricular tienen un alto riesgo de troembolia tras la cardioversión. La pérdida de la contracción auricular con la fibrilación auricular determina que la sangre se remanse dentro de las aurículas, con aumento del riesgo de formación de coágulos. Cuando las aurículas se empiezan a contraer tras una cardioversión exitosa, los coágulos se pueden movilizar y embolizar a las circulaciones sistémica o pulmonar. Si es posible, se deberían administrar anticoagulantes durante varias semanas antes de la cardioversión.

La desfibrilación es una intervención de urgencia que administra una corriente continua sin tener en consideración el ciclo cardíaco. La fibrilación ventricular se debe tratar de forma inmediata en cuanto se reconoce. Se ha demostrado que una desfibrilación precoz mejora la supervivencia en los pacientes con una FV.

La desfibrilación se puede administrar con unos electrodos o palas internos o externos. Se aplica una pasta o almohadilla de gel conductor y se colocan unos electrodos o palas externas sobre el tórax a nivel de la punta y de la base del corazón. Las palas internas se aplican de forma directa sobre el corazón y se pueden emplear durante la cirugía, en urgencias o en cuidados críticos. La desfibrilación interna sólo debe realizarla el médico, mientras que la externa la puede aplicar cualquier profesional sanitario formado para hacerlo.

Los desfibriladores automáticos externos (DAE) están disponiles en la mayor parte de las unidades hospitalarias para realizar una desfibrilación precoz en caso de para cardíaca.

Marcapasos

Un marcapasos es un generador de pulsos utilizado para administrar un estímulo eléctrico al corazón cuando este deja de generar o conducir por sí solo a una velocidad suficiente para mantener el gasto cardíaco. El generador de pulsos se conecta a unas derivaciones (cable aislado) que se introducen por via IV hasta el corazón o se suturan directamente sobre el pericardio. Estos perciben la actividad eléctrica intrínseca del corazón y emiten un estímulo eléctrico al corazón cuando es preciso (marcapasos).
Se emplean en el tratamiento de los defectos de conducción agudos y crónicos, como el bloqueo AV de tercer grado. También se pueden emplear como tratamiento de las bradiarrtimias y taquiarritmias.

Exisen 2 tipos de marcapasos: los temporales y los permanentes.

El marcapasos se detecta en el ECG por la presencia de artefactos asociados al mismo. El marcapasos auricular determina la aparición de una punta alta o “espiga” antes de la onda P y el ventricular antes del complejo QRS.

Muete Súbita Cardíaca (MSC)

Se define como una muerte inesperada que se produce en la primera hora posterior a la aparición de síntomas cardiovasculares. Suele deberse a una fibrilación ventricular con parada cardíaca. La parada cardíaca es un colapso súbito con pérdida de conciencia e interrupción de la circulación eficaz previo a la muerte biológica.
Casi un 50% de las muertes por cardiopatía coronaria se atribuyen a una MSC. Otras patologías cardíacas, como las miocardiopatías y los trastornos valvulares, pueden producir también una MSC. Las causas no cardiológicas de muerte súbita incluyen la electrocución, la embolia pulmonar y un sangrado rápido por rotura de aneurisma de aorta.

La fibrilación ventricular es la arritmia que con más frecuencia se asocia a la muerte súbita cardíaca y es la responsable de 65-80% de todas las paradas cardíacas.

La parada cardíaca viene precedida por un cambio agudo del estado cardiovascular en la hora anterior; sin embargo, es frecuente que el proceso debute de forma abrupta o instantánea. Se produce una taquicardia y aumenta el número de EV, tras las cuales aparece una salva de taquicardia ventricular, que evoluciona hasta la fibrilación ventricular.

La MSC puede venir precedida por síntomas típicos de un síndrome coronario agudo o infarto de miocardio, como dolor torácico intenso, disnea u ortopnea y palpitaciones o mareo. El episodio en sí mismo aparece de forma abrupta con pérdida completa de la conciencia y muerte en minutos.

Las medidas terapéuticas se inician en cuanto se confirma la parada cardíaca por la ausencia de respiración y de pulso en la carótida o la femoral. Las medidas de reanimación básica se deben iniciar a los 2-4 minutos de la parada cardíaca para prevenir las lesiones neurológicas permanentes y la isquemia de los órganos.

_______________________________________________
Bibliografía

______________________________________________________

artículos relacionados: